El dispositivo de vigilancia 24 horas
establecido en las sierras por la Delegación de Medio Ambiente para
frenar la caza ilegal empieza a dar sus frutos.
en la Sierra de los Filabres por parte de la Delegación Territorial de
Medio Ambiente de la Junta de Andalucía y cuyo objetivo era frenar la
feroz actividad de los furtivos ya ha dado sus frutos. Agentes de Medio
Ambiente han logrado frenar la actividad ilícita de aquellos que dicen
amar la actividad cinegética pero que por el contrario lo único que hace
es dañarla con sus malas artes. Un vecino de la zona, que se dedicaba a
capturar especies cinegéticas sin autorización en el término municipal
de Senés, ha sido propuesto para sanción tras ser sorprendido con las
manos en la masa.
Según explicaron fuentes de la Delegación Territorial de Medio
Ambiente, recibida información de un posible punto de captura, los
agentes se organizaron para realizar turnos de vigilancia durante toda
la semana en un coto de caza. Se trata de una zona donde existe una
pequeña torreta utilizada para el aguardo nocturno de especies como el
jabalí, el ciervo y la cabra montés. Ésta es una práctica que requiere
la autorización de los agentes y que en este caso se realizaba sin la
preceptiva autorización administrativa. Las evidencias encontradas en el
entorno han permitido a los agentes proceder al decomiso de dos jaulas
trampa utilizadas para la captura de animales. El furtivo llevaba en el
interior de su vehículo dos bolsas con maíz y trigo, más una garrafa de
gasoil. Todo ello se utilizaba para el cebado y la atracción de las
distintas especies, junto con piedras de sal que estaban distribuidas
por el coto de caza.
En el momento de la intervención, aunque el presunto infractor
no estaba practicando la caza en ese momento, se encontraba con una
escopeta y munición para la misma en su poder.
Según explicaron a Diario de Almería desde la propia
Delegación Territorial de Medio Ambiente, el modus operandi era el
siguiente. En los alrededores de la torreta donde se realizaban los
aguardos, se disponía el maíz para crear un cebadero y atraer así a las
distintas especies de caza. Aprovechando un pequeño punto de agua
existente en la zona, los animales se acercaban a beber, momento que se
aprovechaba para su captura.
La Junta recuerda que la Ley 8/2003, de flora y fauna silvestre
de Andalucía, prohibe expresamente la colocación de trampas para la
captura de animales, así como la colocación de cualquier tipo de
sustancia para su atracción. Esta práctica conlleva una sanción de
económica que decidirá la Junta de Andalucía una vez agotados los plazos
establecidos tras la apertura del expediente sancionador.
El delegado territorial de Medio Ambiente, Antonio Martínez, aseguró a Diario de Almería que
«el dispositivo de vigilancia que se puso en marcha hace unas semanas
se mantendrá activo durante toda la temporada cinegética, por lo que
hace un llamamiento a todos los ciudadanos y aficionados a esta
modalidad deportiva para que ante cualquier indicio de ilegalidad se
comunique a las autoridades pertinentes». Y es que cualquier tipo de
práctica prohibida y perjudicial para las especies silvestres que
habitan en nuestras sierras es un atentado contra la naturaleza.

