instalado en la reserva marina ‘Punta Polacra’ del Parque Natural Cabo
de Gata-Níjar, una zona en la que está prohibida la pesca. El aparejo
constaba de 1.500 metros de cordel y disponía de 250 anzuelos de los que
se han liberado varios ejemplares vivos de morena (Muraena helena) y de
chicharra de mar (Dactylopterus volitans) y un dentón (Dentex dentex),
de cinco kilos, que debido a su mal estado fue trasladado a un punto de
retirada de residuos orgánicos en el puerto de Carboneras.
La
actuación se ha desarrollado con el apoyo de la embarcación ‘Isla
Tarifa’, de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio,
que localizó dentro del área de reserva marina de ‘Punta Polacra’ una
garrafa de plástico flotando que actuaba como boya de un palangre que
fue retirado y posteriormente decomisado por los Agentes de Medio
Ambiente. El Plan de Ordenación de los Recursos Naturales (PORN) y el
Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) del Parque Natural Cabo de
Gata-Níjar establecen que en las aguas interiores de este espacio
protegido sólo pueden realizarse actividades pesqueras de carácter
artesanal y pesca de recreo en zonas situadas fuera de las seis áreas de
reserva marina. La normativa prohíbe en toda la franja marina del
Parque Natural la pesca submarina, la pesca con artes de arrastre, de
cerco y con enmallados fijos o de deriva que no se ajusten a la
legislación pesquera vigente.
El palangre es un aparejo de pesca
artesanal, compuesto por un cordel largo y grueso (línea madre) del que
penden a trechos otras cuerdas más finas (reinales) con anzuelos en sus
extremos. Se usa, sobre todo, para la captura de pargos, chernas,
brótolas, gallinetas y morenas. Es un arte de pesca muy selectivo ya que
las capturas dependen del cebo y del tipo y el tamaño de los anzuelos
empleados.
El delegado de Medio Ambiente y Ordenación del
Territorio, Antonio Martínez, ha destacado la función de la pesca
artesanal legal en la conservación de los fondos marinos del Parque
Natural de Cabo de Gata-Níjar, ‘una modalidad de pesca respetuosa que
constituye una de las señas de identidad del patrimonio cultural y
etnográfico de este espacio natural’. Unas treinta embarcaciones,
repartidas por los núcleos de Cabo de Gata, La Isleta, San José, Las
Negras y Carboneras, componen la flota artesanal del Parque.
Vigilancia costera.
Las
labores de control y vigilancia que realizan los Agentes de Medio
Ambiente con apoyo de la embarcación ‘Isla Tarifa’ se refuerzan con un
sistema de videovigilancia en la zona costera y marítima del Parque
Natural Cabo de Gata-Níjar. Este sistema permite conocer en tiempo real
las actividades que se desarrollan en el litoral. Cuenta con una cámara,
implantada en un dispositivo remolcable y operada de forma remota, que
capta imágenes que son transmitidas a la estación de control donde un
operador evalúa el tipo de respuesta necesaria en cada caso.
Además
de las labores de control y prevención del furtivismo que llevan a cabo
los Agentes de Medio Ambiente, la Junta realiza de forma periódica
inspecciones en mercados, comercios, bares y restaurantes dedicados a la
venta de productos pesqueros con la finalidad de detectar la tenencia
de pescado capturado y adquirido por cauces ilegales y que, por tanto,
no ha pasado por los debidos controles sanitarios.