Estrecho cuenta con el beneplácito de la Guardia Civil, responsable del
acceso. La entrada sin control podría estar perjudicando su flora y
fauna.
forma regular. Esta posibilidad llega después de la petición hecha por
la nueva directora del parque, María Eugenia San Emeterio, que solicitó a
la Guardia Civil, responsable de la entrada al recinto, disponer de una
llave con la que poder acudir a la isla. La dirección del parque
pretende, con esta medida, vigilar que quienes visitan la isla están
cumpliendo con la normativa ambiental que protege este espacio del
parque natural del Estrecho.
San Emeterio declaró que los responsables de regular y controlar
la entrada y salida de la isla no pusieron problema alguno a esta
iniciativa procedente de la administración autonómica.
«Planteamos a la Guardia Civil la posibilidad de poder disponer
de una llave de la puerta que da acceso a la isla, y realizar labores
de vigilancia. No nos pusieron problema alguno, sino todo lo contrario.
Esto nos permitirá entrar de forma asidua y comprobar que quienes entran
no están perjudicando la fauna y flora que habita en este paraje»,
comentó la directora del parque.
Actualmente, el acceso a la isla está controlado y autorizado
desde el punto de acceso por tierra. Es la oficina del parque quien
autoriza las visitas organizadas, tanto de forma individual, en grupo o
por agencias de viaje y promoción turística. Si embargo, una vez que las
personas acceden no existe ningún tipo de control, dentro de los
límites de la isla, que vigile que todos los que entran están respetando
la conservación del paraje, su patrimonio arqueológico, o las especies
que allí habitan.
«Tenemos que establecer una vigilancia. El acceso no puede estar
sometido al libre albedrío, y la presencia de Agentes de Medio Ambiente
servirá para disuadir e informar a los turistas por dónde pueden ir y
por dónde no», explica la directora.
Los responsables del parque temen que los visitantes, por
desconocimiento, perjudiquen o dañen especies en extinción como el
helecho Asplenium marinum; o tengan problemas con las poblaciones de gaviotas, muy celosas de las zonas en las que anidan.
«Existen accesos, que no son por tierra, que favorecen que
pescadores o buceadores realicen actividades que no están permitidas en
las zonas protegidas. Por eso queremos poder tener un acceso regular a
la isla e informar a la gente de lo que allí se puede hacer y lo que
no», explica la directora del parque.
Actualmente, el paraje solo tiene un sendero señalizado,
habilitado por la dirección de parque y la Junta de Andalucía para que
los usuarios conozcan algunas de las peculiaridades del espacio
protegido y sus habitantes.
Sin embargo, hay otras zonas de la isla a las que ni siquiera se
puede acceder por las limitaciones que establece la presencia de un
Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) desde hace ya una década.
